Mostrando entradas con la etiqueta cocina italiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina italiana. Mostrar todas las entradas

21/10/10

Revuelto de puerros y espinacas

Los revueltos son uno de los platos más rápidos y sencillos y pueden ser también muy sanos (si no se les añaden demasiadas grasas...).
En este caso, el revuelto es vegetariano. He usado dos verduras que a mí me encantan, pero que se pueden combinar de distintas maneras con otras verduras: espinacas con setas, puerros con patatas, puerros con calabaza, cebolla y calabacín, etc. ¡La lista puede ser infinita!

Los ingredientes (para dos personas):
- dos o tres puerros medianos
- espinacas frescas (unos 250/300 gr aproximadamente)
- 3 huevos
- parmesano rallado
- aceite de oliva
- sal

Cómo se prepara:
Se limpia y se lava bien la verdura.

Se cortan los puerros en trozos de un cm aproximadamente y se ponen en una sartén con un hilo de aceite y con el fuego medio-alto, para que se doren bien por fuera.
Se añaden las espinacas, también cortaditas, y se remueve, hasta que se hagan las dos verduras.
Se añade una pizca de sal.
Mientras tanto, en un bol, se baten con un tenedor 3 huevos y un puñadito de parmesano rallado, con una pizca de sal (y pimienta, si os gusta). No hace falta batirlos muy bien, es suficiente con que se rompan las yemas y se mezclen un poco todos los ingredientes.
Se vierte el contenido del bol en la sartén, con el fuego medio-alto, se remueve con una cuchara de madera y en 3 minutos el revuelto está listo. Se puede comer solo o con una ensalada verde o de tomates.
Buon appetito!

13/10/09

Mermelada de uvas y limón

Esta receta es otro de mis atrevidos experimentos, pero creo que salió bastante bien.
Es una mermelada diferente, bastante gelatinosa, y va de maravilla cuando a una le regalan una caja de uvas que no saben a mucho.... jejejeje....
Los ingredientes:
-uvas (blancas)
-azúcar (la mitad del peso de las uvas)
-zumo de limón
Cómo se prepara:
Se preparan y se lavan las uvas y se ponen a cocer en una cacerola alta.
Cuando empiecen a romperse presionándolas con una cuchara de madera (tardan unos 15-20 minutos aproximadamente), se quitan de la cacerola y se pasan con un pasaverduras.
Para eliminar todas las pieles y las pepitas, se pasa esta especie de puré de uvas también por un chino. Se pesa, para calcular cuánto azúcar vamos a necesitar, y se vuelve a echar a la cacerola.
Aquí se añade el azúcar (para cada kilo de uvas, medio kilo de azúcar) y el zumo de limón (yo para un par de kilos de uvas he añadido el zumo de un limón).
Se deja cocer a fuego lento durante 45 minutos/1 hora, removiendo de vez en cuando, hasta que coja la consistencia adecuada (eso se aprende con la experiencia, y es muy difícil de explicar, digamos que las burbujitas empiezan a estar cada vez más pegajosas y cuesta cada vez más remover la mermelada con la cuchara).
Se echa la mermelada, todavía muy caliente, en botes de cristal y ¡listo!
El color es un poco feo, la mía ha salido casi marrón, pero el sabor está muy bien (no demasiado dulce y con el aroma del limón) y la consistencia, una vez que se enfría, es parecida a la del membrillo.
Trucos útiles:
  • Para conservarla durante mucho tiempo, yo hago lo que hace mi madre: hiervo los tarros en una cacerola llena de agua (tienen que estar completamente sumergidos) durante 5 minutos. Lo más importante es dejar que se enfríen en la misma agua. Normalmente yo los dejo ahí un día entero y cuando el agua está fría los saco. Si los tarros son buenos y las tapas no son viejas, ¡puede durar hasta años!

8/10/09

Pollo al curry y hierbabuena

Otro plato que no es que sea precisamente típico italiano... en realidad es un invento mío, que se me ocurrió el otro día.
Resulta que a mí la pechuga de pollo no me gusta mucho, me resulta incluso desagradable, por alguna extraña razón que no sé explicar. Por ejemplo, aborrezco la típica pechuga a la plancha. Siempre tengo que añadirle algo que le de sabor y que no me haga pensar demasiado en que lo que me estoy comiendo es pollo.
Así que el otro día se me ocurrió esta receta.
Los ingredientes:
-pechugas de pollo
-cebolla
-ajo
-curry en polvo
-hierbabuena fresca
-sal
-harina
Cómo se prepara:
En una sartén antiadherente se hace un sofrito con aceite de oliva, cebolla picada fina y ajo.
Aparte, se pasan por harina las pechugas de pollo crudas.
Cuando el sofrito está dorado, se añaden las pechugas y se tuestan por los dos lados, añadiendo una pizca de sal.
Cuando están bien tostaditas se añade una cucharadita de curry en polvo (yo tengo del amarillo, que compré en un mercadillo en Port-Grimaud, en Francia, pero se pueden usar otros currys, lo único es que algunos son bastante fuertes y picantes, con lo cual hay que tener cuidado y no pasarse).
Si queremos que la salsa quede un poco más espesa, añadimos también una o dos cucharaditas de harina.
Se echa medio vaso de agua (y si creemos que es poco se puede ir añadiendo más, poco a poco, para que la salsa no quede "aguada" y no se quede sosa) y se cubre con una tapa. Se deja hervir a fuego muy lento durante unos 10 minutos.
Mientras tanto, se lavan y se cortan con un cuchillo unas hojas de hierbabuena fresca. Digo fresca porque el sabor es incomparable. También se puede usar seca, pero nunca sale igual de buena, para mí gusto.
Pasados 10 minutos, se añade la hierbabuena, se deja en el fuego unos 5 minutos más y listo.
Se puede acompañar con una ensalada verde o con patatas al horno.
Es rápido, superfácil y sabroso :)

6/10/09

Risotto de calabaza

Si alguien se piensa que éste va a ser un blog totalmente dedicado a las calabazas, tranquilos ¡no es así! Lo que pasa es que es la temporada de las calabazas y a mí me gusta cocinar, siempre que sea posible, solo con productos de temporada.
El risotto, como algunos sabrán, es uno de los primeros platos más típicos en Italia, sobre todo en el norte,
en la zona de Milán o en la región de Piamonte, donde este cereal se cultiva mucho. Se puede hacer de mil maneras y con mil ingredientes distintos, aunque la base y la forma de hacerlo son más o menos siempre las mismas. En sí no es difícil hacerlo. Para que salga bien, es esencial tener buenos ingredientes y "cogerle el truco".
A ver qué os parece...
Los ingredientes:
-cebolla
-ajo
-calabaza
-arroz
-vino blanco
-caldo
-romero
-sal
-pimienta
Cómo se prepara:
Se fríen la cebolla cortada fina y uno o dos dientes de ajo en un hilito de aceite (no quiero ser pesada con esto, pero ¡POQUITO aceite!).
Cuando empiece a dorarse la cebolla, añadir la calabaza, pelada y cortada en trocitos pequeños, y rehogar un rato, hasta que empiece a dorarse también. Añadir también una ramita de romero y una pizca de sal. Cuando la calabaza empiece a ablandarse (suele tardar unos 5 o 10 minutos, según la calabaza), añadir el arroz. Yo suelo poner dos puñados por persona, más un puñado extra, y suelo usar arroz tipo "bomba" o parecidos. En general, va bien cualquier tipo de arroz, también integral, pero NO el arroz largo.
Se deja un rato más, para que se tueste el arroz.
Cuando esté bien tostadito, subir el fuego y añadir el vino blanco (medio vaso para dos personas). No tiene que ser ningún vino especial, más bien cualquier vino blanco baratito o cualquier fondo de botella que os haya sobrado de otras comidas. (Por cierto, se puede hacer también con vinos de aguja o con cerveza, aunque esta última le da un sabor algo amargo).
Se remueve hasta que haya evaporado todo el vino y se echa el caldo (bien caliente). Puede ser vegetal o de carne, aunque el de carne suele ser más sabroso. Hay que cubrir el arroz con el caldo y dejar hervir a fuego muy muy lento, removiendo con una cuchara cada dos o tres minutos.
Conforme el arroz va absorbiendo el caldo, vamos añadiendo poco a poco durante 10/12 minutos, sin dejar de remover de vez en cuando.
Los últimos 5 minutos, para terminar de hacer el arroz, hay dos posibilidades: solo con caldo o con leche. Si se añade leche, el risotto saldrá más cremoso y a lo mejor habrá que añadir algo de sal al final.
Una vez que el arroz esté en su punto (no demasiado blando, pero no crujiente... jejejeje), espolvorear un poco de pimienta (si os gusta) y servirlo con parmesano rallado.
Ésta es mi manera de hacerlo, la receta tradicional es algo distinta. Se suele añadir mantequilla o también nata, en vez de leche, pero de esta manera resulta algo más ligero e igual de bueno, para mi gusto.
Pequeños trucos:

  • Si os pasáis con el caldo y veis que el arroz no da más de sí y no lo absorbe, subir el fuego al máximo para que el caldo evapore lo más rápido posible y ¡no se os pase el arroz!
  • A mí me gusta que tenga tropezones, pero si se prefiere se puede chafar un poco la calabaza con una cuchara de madera antes de echar el arroz.
Existen muchas variantes, desde el risotto alla milanese (con azafrán) al risotto ai quattro formaggi (con queso) al risotto al radicchio (con una especie de lechuga roja muy típica de allí, que le da un color rosado muy llamativo) y muchísimos más... En cuanto pueda subiré más recetas de risotto. Ahora ¡a disfrutar del de calabaza!




2/10/09

Crema de calabaza y avena

Bueno, ya va siendo hora de que cuelgue por aquí una receta, así que por fin aquí la tengo: crema de calabaza y avena ¡una de mis especialidades!
Es fácil y rápida y si la calabaza es buena, suele salir deliciosa.
Los ingredientes:
- calabaza (la cantidad depende de cuántos vayan a comer, pero vamos, yo lo hago todo un poco "a ojo"...)
- una cebolla
- copos de avena (una o dos cucharadas por persona)
- sal
- caldo o agua o leche
- aceite de oliva
- unas hojas de salvia
Cómo se prepara:
Se fríe la cebolla cortada fina en un hilito de aceite (ojo: cuando una italiana dice "un hilito de aceite", quiere decir UN HILITO, no un chorro, ni cosas por el estilo... es que normalmente nos gusta cocinar con muy poquita grasa...).
Cuando empieza a dorarse la cebolla, añadir la calabaza, pelada y cortada en dados pequeños, y se rehoga un rato, hasta que empiece a dorarse
también. Pasados unos 5 o 10 minutos, añadir caldo de carne hasta cubrir la calabaza. Quien dice caldo, dice agua o leche. El resultado es obviamente distinto. La versión más sosa es con agua, la más cremosa es la que lleva leche. La versión con caldo es sabrosa, pero un poquito menos cremosa, allá cada cual. Se deja hervir unos 10/15 minutos, depende de la calabaza. Hay que esperar a que la calabaza se pueda romper presionándola un poco con un tenedor o una cuchara. A este punto, añadir las cucharadas de avena, una o dos por persona, según si se prefiere que la crema esté más o menos espesa. La avena le da una textura especial a la crema, que se queda más ligada y más ligera, para mí gusto. Se deja cocer unos 10 minutos más y se añaden unas hojas de salvia fresca y sal. Se pasa todo con un pasaverduras y ya está, ¡lista para comer! Yo suelo servirla con un chorrito de aceite de oliva y espolvoreada con una mezcla de pimientas (negra, verde y rosa). A los italianos nos encanta añadirle queso parmesano rallado (¡es que casi solo nos falta echarlo al cappuccino!). Espero que os guste :)

23/9/09

Bienvenidos

Bienvenidos a mi blog. Como veis, mi intención es demostraros que la cocina italiana no está hecha solo de pasta y pizza, pizza y pasta, como muchos suelen pensar, sino que comemos muchas más cosas, deliciosas y variadas.
Una comida típica en Italia está compuesta normalmente por tres platos:
-un primer plato (que puede ser pasta, arroz o sopa)

-un segundo plato (carne o pescado, acompañado con una guarnición de verduras o ensalada)
-postre
Espero que mis recetas os gusten y se os haga la boca agua con ellas. Algunas son mías, otras regaladas por mis amigas y otras recogidas por ahí y hechas a mi gusto...

Bueno pues.... ¡a comer!


BUON APPETITO!